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Tierra lejana

Qué pasa cuando estás en una tierra ajena por razones personales, una tierra a la que no querías llegar ni a pisar, llegas a cambios, a dejar atrás hasta tus costumbres;  mentalizarte -haré lo que me digan, si, eso lo que me digan.

  Me adaptare, aguantare, sonreire cuando tenga que hacerlo, llorare sola sin que nadie se entere, no me quejaré, no hablaré mal de mi país… Suena como no tener personalidad como guardarse tu manera de ser en un bolsillo de tu ropa o en un pañuelo, nadie te lo dice pero ya bajándote del avión sientes que mandas al diablo hasta tus creencias, o te adaptas o retrocede pero nadie querrá ir pa tras cuando el viaje ha sido 9 horas en avión.  

Lo que puedes decir es aquí estoy mundo cruel o me comes o yo  a ti, quién empieza.

Como no hay mas opción por cualquier razón, que te toco dejar de tu país, te resignas tienes nueve horas de vuelo para empezar aceptar, pensar, meditar, que tu vida cambiará, ver lo bonito lo positivo de los cambios.

Pero qué pasa cuando en esa tierra ajena conoces al amor de tu sueños, jum se pone mas interesante y llevadera la estadía, y más si no creías en el amor a primera vista.  “El amor lo puede todo” que frase más interesante y real.

Cualquier cambio brusco en la vida tiene una razón de ser, hay muchas cosas buenas que se reciben estés donde estés, siempre con optimismo sin importar que guardes tu manera de ser en un bolsillo, poco a poco la irás sacando cuando empieces a sentir confianza y seguridad.

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Valiente.

Admiro al emigrante, si ese que es valiente que soltó y dejo.

El que soltó sus cosas materiales que un día le costo sudor y lágrimas para tener su casa bien acomodada, su coche bien equipado.

El que dejo su familia: abuelos, tíos, hermanos, padres, su hijo, el mejor amigo y hasta la mascota.

Valiente luchador atrevido, que vas con rumbo fijo, el norte sur este y oeste guardados en dos maleta acompañadas de fotos, recuerdos, adornos, libros, pocos zapatos así como la ropa.

El que va cargado de lágrimas sin poder soltar una, para que su familia lo vean fuerte y seguro, de que fue la mejor decisión.

El emigrante que lo despiden en el aeropuerto un adiós sin pronto regreso, un no sabemos cuando lo volveremos a ver; pero una esperanza de – vendré por ustedes. 

Frases van y vienen, – Animo tú puedes, -calidad de vida, amigo – Sin llorar eh! -nos vemos pronto. -me mandas un whatsapp, pana. – toma fotos!. – te queremos! – hijo, Dios te bendiga. -papi bendición.

Si conoces un emigrante, tratalo como tu hermano, que no sabes por la que ha pasado y pisado, para estar en tu país.

El día que entendamos que todos somos humanos, no abran fronteras, ni muros, ni división; solo normas, reglas, leyes, que indiquen nuestro respeto cultural y hasta de costumbres del país que nacimos.

Un emigrante es un valiente.

amor

El amor de tu vida no se escoge, así como no escogemos el paisaje del día ni la lluvia en la ventana.  No lo escogemos, porque llega cuando menos te lo esperas, cuando estas distraída por el mundo entre personas mas bipolar que tú y perfeccionistas tontas,  puede llegar en un día caluroso y tus cabellos ahí como chamizos bailando con el viento, tu rostro lleno de grasa de tanto sudar, tu ropa sin aliento ni pudor, tus zapatos sucios de tanto ir de un lado a otro a esa rutina que tenemos todos para sobrevivir en este planeta cruel pero maravilloso… Así de sencillo, sin planear un encuentro sin decir mañana llega el amor de mi vida; me pondré el mejor traje, el mejor perfume, los zapatos mas nuevos, mi mejor sonrisa… No no de eso no se trata, encontrar ese amor es como cuando la muerte te encuentra desaliñado, quizas sin ropa en la ducha o limpiando la casa llena de telarañas y sin previo aviso… Y ni chance de nada, el amor es así no te preguntará:- lista, que ya estoy llegando.

Puedo decir te conocí sin querer.

Seguiré ahí.

Me quede en tu silencio que ahogó mi ego en los días mas soleados y grises que más te necesite.

Me quedé en tu pecho acurrucado, asustado, como un niño implorando amor y un “no te vayas”.

Me quedé en tus pupilas, en tus pestañas con cada parpadeo, cada lágrima escondida e insegura.

Me quedé para no irme, igual dejaste que me fuera, pero yo sigo ahí en cada cabello tuyo, en tus manos, tu mirada; cada huella que dejas a donde vayas yo seguiré ahi.

Cartas que ya no se leen.

Mi querida adorada y amada Eva, estoy muy bien en esta bella y prestigiosa ciudad que me ha dado la oportunidad de tener un buen trabajo, si, un buen trabajo para ofrecerle con mucho amor todo lo que se merece.

Mi buen corazón la extraña y yo aun mas, en cada esquina hay flores muy bellas que me hacen recordar su admirable belleza, sin ignorar su fragancia fresca sutil y delicada así como su voz.  Aquí hay una iglesia muy alta por cierto, cada mañana paso y te imagino ahí con el vestido de novia, las casas aquí son grandes con muchos balcones, no dejo de pensar el día que pueda abrir una puerta de esas casas y te tome entre mis brazos para entrar juntos.

Paciencia le pido mi bella dama Eva, para que cada petición de esa lista  que hicimos juntos se nos cumpla; quiero que estés bien para yo sentirlo así y continuar con nuestro gran sueño, se despide de usted este noble caballero que no deja de pensarla ni un instante, ni en un suspiro.

 

David G, 01 de junio 1926

Ahí esta.

En algún lugar esta ella,

sentada en su ventana observando la luna,

quizás cuente las estrellas o espera una fugaz para pedir su deseo.

Ella toma café antes de dormir, va hacia el cuarto de sus hijos dejandole un beso en la frente y una Frase: -Dios te bendiga hijo.

Mañana será otro día, quizás difícil o simple.

No espera sorpresa ya nada le sorprende; no esperas milagros solo sobrevive a la realidad.

Una realidad dura y difícil de enfrentar.

Su sonrisa es solo valida para sus hijos, que siempre la ven feliz.

Llega la noche y se vuelve a refugiar en ella,

sus lágrimas corren por sus mejillas, caen en la pijama  llegando a sus rodillas, finalizando en sus medias para arropar el piso frío.

solo la noche  es cómplice de su tristeza y desolación.