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Tristezas

– y de qué murió?

-Se ahogó con una gota de lágrima que caía por su mejilla atravesando sus dulces labios y abrazando la lengua para no caer a su garganta, la lengua la soltó llegando como estaca al corazón.

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Sigue.

sigue que si es el camino correcto,

solo cámbiate los zapatos por unos todo terreno.

Una de esas anécdotas.

Una mañana la abuela: -vengan niñas ya nacieron los pollitos!

-Los podemos tocar abuelita.

-No, solo verlos porque la mama gallina no les dará calor y morirán de frío.

-y darles un besito.

-Su mamá es muy celosa y con su pico te picara.

-bueno vamos hermanita dejemos que la mamá gallina le de teta a los pollitos.

 

Ángel .

En los brazos de un ángel me llevan de aquí

ya no siento frío ni dolor

no hay tristeza,

ni siento el peso de mi cuerpo,

solo voy en los brazos de un ángel,

no alcanzo ver sus alas 

pero si su esencia,

no alcanzo ver su cuerpo

pero si su transparencia, 

su aliento me quita el sueño

el sueño a la eternidad. 

Poco a poco me duerme con el coro celestial,

ahora te reconozco!

eres el ángel que siempre has cuidado de mi

y ahora me acompañas hasta el día de mi muerte.

 

Hasta siempre Abuelo.

 

 

Un amor así.

Se acerca la navidad, ya entiendo a mi madre cuando estas fechas la hacían sentir tan sensible y nostálgica sin la presencia de mi padre.  Yo siento que mi corazón vacío, no aguantará una navidad sin alguien a quién amar, sin alguien a quien comprarle un regalo para navidad, de tomarle la mano debajo de la mesa a la hora de la cena, de chocar las copas, reírnos por tonterías, bailar hasta pisar nuestros talones, mirarnos para no perdernos, besarnos para no olvidarnos. Estoy atento en cada esquina, calle, en el recorrido para ir a mi trabajo o retorno a mi casa, una señal de que seas tú, la dueña de mi corazón, la que no solo estará en mis navidades sino en los 365 días del año.

Por primera vez.

Yo solo corrí tras sus besos desnudos, sus besos abandonados y heridos.

 Fui detrás de ella, como cuando un perro tiene hambre, sed y hasta frío; fui detrás de ella como la abeja a la miel, como la lluvia al suelo y el girasol al sol.

  Llegue a tu espalda, tome tu hombro te dije: – Aquí estoy, soy lo que buscas, lo  que jamás te hará falta, ni te hará sufrir. tendrás mis mañanas y desvelos. Seré tu compañía para hoy y nuestro futuro, no habrá otra en tu lugar, no habrá nadie que toque éste pequeño y conforme corazón, ni se meta en mis entrañas sacandome las mariposas, que sólo tú  pusiste ahi.  

Solo tú conoces mis gemidos en lo más profundo de mi ser, conoces mi mala costumbre de amar, mi mejor manera de tocar tu piel, mi peor manera de no decir lo que sentía a tiempo y no perderte por primera vez… Por primera vez dame una y última oportunidad.