Madre.

Cómo no quererte y agradecerte tanto madre cuando me amaste antes de nacer, cuando fuiste la primera en decir mi nombre y darme un besito en la mejilla mientras me tomabas en tus brazos por primera vez, fui creciendo me dabas tus manos para no caerme y me abrazabas con tanta ternura que solo una madre asustada e imperfecta, con tanta responsabilidad que le venia, sabia hacerlo para ser la primera vez.

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🌝

Cuando nadie vio lo peor de ti, yo si y lo convertí en bueno.

Cuando nadie te oía yo si te escuchaba.

Cuando nadie seguía tus huellas yo fui por ellas.

Cuando se burlaban de tus logros con tropiezos yo los admiraba.

Mejor sin él.

Hoy te vi y me escondi. Qué tonta no, cuando esperaba este momento de mirarnos y perdernos. Pero mi cabeza no paraba de decir estás bien sin él, ya no lloras, ya no ves tanto el reloj para saber si viene, ya ríes con sensatez y dignidad, ya eres toda una super mujer que no tiene que mendigar un amor que acabo en el comienzo de la primavera; donde todas las flores se reúnen para hacernos felices y yo en ese momento estaba triste. Ahora estoy bien sin él, mejor que me escondi.

Olas.

Observando las olas del mar me refleje en una en especial, la que venia de bien lejos pude ver como se fue levantando, mientras mas se acercaba perdía su fuerza pero en segundos de nuevo agarraba fuerza como empujando a otras que estaban débiles; esa ola me pareció única porque siguió avanzando para elevarle el vuelo en el mar a otras para que llegaran a su destino, la orilla del mar. Esa ola no llego a la orilla pero las demás si gracias a ella, sentí que esa ola grande y con carácter era mi madre que se levantaba de las adversidades y aun así seguía para ayudarnos a nosotros sus hijos a alcanzar nuestros sueños y metas con un buen empujoncito o esa patadita que nos motiva a seguir.

La playa. 1

Hoy me senté en la arena con los pies descalzos a esperar cada ola mansa que llegara y tocara mis pies, miraba al cielo junto al infinito del mar, veía como el viento empujaba cada ola haciéndola más fuerte y rebelde; ahí me dije “somos nada para un todo

Yo!

Nací en el país que yo quería, Venezuela. Emigre a donde no quería y mucho menos imaginaba, España. Porque odio el frio así el invierno se me hace largo, me enamoré sin buscarlo y encontré quién me diera calor en estos duros meses de invierno; él es vida en mi vida aún no lo sabe, solo sabe que me enamoré y nos enamoramos como la lluvia ama al sol y las estrellas a la luna. Ahora estoy donde mi alma quería estar.

Abuelo.