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Asi somos, nada nos basta.

-Se gastó el amor en pendejadas, no guardo ni un poquito pa’ re-conquistarla, dijo el dinero.

-Se gastó el dinero en amor para enamorarla y ahora no voltea ni pa’ saludarlo, dijo el amor.

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Un pastel.

Este año no cumplo años, no tengo nada que celebrar solo lamentos y lágrimas, de nuevo tome caminos incorrectos.

Dejaré un pastel en medio del universo, lo miraré desde lejos hasta que el el viento sople por mi las velas y los planetas bailen al son de mis silencios ahogados en las estrellas.

Me marchare cuando se duerma la luna y la galaxia deje de brillar; reiré cuando se me pase la pena y me diré: Que tonta eres pasaste un cumpleaños sin celebrar!

Pececito

Eres un pececito que se asoma en el mar del cielo.

Un pececito asustado donde no ve a su Mami, ni siquiera a su abuela.

Te toco nadar alto antes de tiempo, porque hay personas malas que no tiene corazón, ni sangre en las venas.

Tu sonrisa con ingenuidad adornaran las nubes en el cielo,

El brillo de tus ojos iluminaran las estrellas que hoy lloran tu ausencia en la tierra.

No tengas miedo pececito, pronto te reunirás con tus seres más queridos, harán una fiesta en esa gran pecera, que hoy flotas sin saber por qué.

Todo un mundo llorandote, la mayoría no te conoció y así tocaste muy fondo el corazón de todos.

Pececito que las alas de tú ángel cubran tu sueño eterno.

Noche.

Cuando se apagan las luces de la tierra y empieza la noche, comienzan mis ideas.

Cuando entra esa brillante luz por un lado de la ventana, comienza mi nostalgia.

Cuando se acerca el silencio de la madrugada, comienza mis angustia.

Cuando todos duermen, yo no duermo; alguien me roba mis sueños y no es morfeo.

Cuando mi cama flota entre las nubes cargadas de sueños, yo, yo ya duermo.

 

Imperfectamente para mi.

Ella, la chica imperfecta que quise para mi, la de mirada atrevida, envolvente. 

Ella, la chica timida  que se escondía detrás de su sonrisa alegre y amable.  La que lloraba sin saber por qué y yo menos, sin entender.

Te envolvía con su magia, una magia qué no se por dónde empieza, para poder explicar mejor, yo solo la observaba cuando manteníamos largas conversaciones; cada palabra, cada gesto, era imposible no quedar como tonto mirándola. 

 Ella, la chica sencilla con sus atuendos que no encontrarías en la moda, ni en las revistas, con su rostro de piel original, sin maquillaje, no lo necesitaba, la chica difícil de conocer, pero fácil de observar.  

Ella  imperfectamente perfecta para mi, sabia como apreciar las hojas que caían de los árboles, ver el cielo para darle forma a las nubes.  La que te daba ánimos y frases de aliento, cuando era ella la que lo necesitaba.  

Ella la que amaba lo simple se enamoraba del sol, la luna y las estrellas.  No había espacio, ni tiempo, para que me amara a mi.  Perdononame por no entenderte entre tantas palabras, gestos y lágrimas. 

Quizás fui egoísta en no preguntarte “estás bien?” o “cómo te sientes hoy” pero el tiempo pasaba tan rápido a tú lado y tú cara de ternura y firme, que no me imaginaba que Morías.

Me dolió no despedirme ni que me despidieras, me mentiste al decirme que te iría de vacaciones por unas semanas. 

Espere las semanas que pasaran pero no te veía en el parque, preocupado fui a tú casa, solo me queda el recuerdo de esa mañana que toque a tu puerta para decirte: “Eres la mujer imperfectamente perfecta para mi, porque te amo”.

Pero la sorpresa me la llevé yo, cuando tus padres me dicen entre lágrimas: – Elisa ya no esta con nosotros, descansa en el mundo espiritual, quiso que su muerte fuera discreta, en silencio, para que la recordaran como fue en vida. 

 Te esperábamos a que vinieras, gracias por hacerlo, porque Elisa nos dejo este mensaje para ti.  – Yo también te amo porque eres imperfectamente perfecto para mi.

Siempre ella.

La página mas triste de la historia de mi vida: cuando te deje partir, no se si por inseguro o egoísta quizás hasta por orgullo, llego a casa tarde para no recordarte al mediodía, haciendo la mesa para comer, con esa gran sonrisa siempre, ni una palabra solo tú mirada como diciendo ven sientate ahí, lo prepare todo con cariño.  

No duermo porque la habitación aun conserva tú olor, ya he lavado las sabanas y hasta la almohada, tú olor sigue intacto como que no quiere marchar; en la mañana al despertar escucho la puerta del baño el agua como corre por la ducha, me digo ahí estás preparándote para un nuevo día, pero no es así, solo mi mente mi corazón no acepta que te fuiste que no regresarás. 

Soy un tonto más que no valore tu ser, esa delicada mujer que un dia me embrujo con su mirada, su olor y esa manera perfecta de ser ella misma, sin etiquetas ni implantes, solo era ella siempre ella.

Mercedes.

Mercedes arregla la cama de su hija, quizás sea la última vez que arregle su cuarto, no hace cuatro horas que se fue a otro país en búsqueda de esperanzas, cambios y que su carrera como médico la haga crecer tanto en lo personal y profesional.

– Hija hoy lloro tú partida me duele mis entrañas, mi vientre donde te tuve, mi alma, mi corazón se tuerce, se gira sabiendo que no se  si esta viejita de tu vida te vuelve a ver. Mis lágrimas son un silencio que se escuchan en el dolor de una madre que no tendrá a su niña más, mi niña que ya no es niña; ahora cumplir tus metas y sueños serás grande entre los grandes.  Aquí estará tu viejita arreglando tú habitación para que un día que puedas volver te sientas feliz y segura como lo solías hacer.  Mi alma me grita por dentro, me quiebra como un vaso de vidrio que cuando cae, se rompe añicos, llamando a mi soledad desde el eco del silencio.