Archivo | septiembre 2016

Inocencia.

ninoestrella

No contaba las estrellas ni esperaba una estrella fugaz,

Solo perdía su mirada hacia ese cielo azul, negro y gris.

Cada noche Pablito salia al jardín,

en busca de ese cielo inmenso,

esperando la llegada de su papá.

Molesto un día, le reclama a su mamá:

– me dijiste que mi papá fue al cielo y aún lo espero,

que mi papá está bien allá, pero yo estoy muy mal sin él.

Le pido al cielo que por favor, me lo devuelva ya!

 

Nada común.

– Me creerías si te digo que me gustas mucho, pero… por lo que escribes,

A esta distancia puedo describir las huellas de tus dedos, dulces y suaves, tomando un lápiz y papel.

Me dejas decirte más.

R: si, claro.

– Me apasiona el sentido frío, loco y hasta caluroso que le das a tus letras.

R: Me creerías que si me gusta lo que me escribiste, que me cansé que me digan lo mismo, como: Me gusta tu cuerpo, tu mirada, eres bella,que lindo bolso. Y entre más.

– Si me permite Srta., éste es el comienzo de una curiosa historia.

R: Si me permite caballero, tus letras se llevarán bien entre las mías.