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Sigue.

sigue que si es el camino correcto,

solo cámbiate los zapatos por unos todo terreno.

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Primavera

Abrázame fuerte en silencio.  Necesito de tus brazos, eres mi nido, mi refugio, mi corazón.  Así como la primavera abraza el sol necesitando su calor, como los días que no quieren terminar  porque al sol le cuesta marchar.  Abrázame fuerte mamá que la primavera llega una vez más, presumiendo sus flores y las mariposas que no paran de bailar y nosotras que no dejamos de admirar.

Quiero.

Quiero mis días contigo.

Quiero tu mal humor junto al mio.

Quiero que tus besos se lleven bien con mis besos.

Quiero que tus malos ratos choquen con los mios.

Quiero que tus manos se agarren de las mías.

Quiero que tu corazón abrace al mio.

Quiero que tu alma acaricie la mía.

Hoy.

No se puede vivir de un pasado que ya no está, ni volverá.  Para qué hacernos daño pensando, diciendo, deseando lo que quedó atrás.  “Vive el presente” o si no te gusta esa pequeña frase, vive lo que elegiste ser y continua tu camino, que el tiempo no se le ha detenido a nadie por añorar lo que ya no está.

Cielo de algodón

estas frases se las escribí a mi abuelo cuando murió hace tres años.  Espero les guste.

Tan feliz estoy entre rostros angelicales, estrellas que no paran de brillar, mariposas van y vienen.

No hay tiempo ni oscuridad, solo paisajes de colores que no paran de flotar.
No hay sentimientos de tristezas, ni angustia, ni dolor.
Veo cielos infinitos, personas en una y otra dimensión, escaleras de caracol entre nubes de algodón.
Tantas almas conocidas entre flores, montañas, lagos, suspendidas en un cielo azúl, quizás blanco o rosa y hasta de cristal.
Hay un sin fin de cosas que no paro de admirar
Soy feliz, tan feliz que estoy entre nubes de algodón.

Imperfectamente para mi.

Ella, la chica imperfecta que quise para mi, la de mirada atrevida, envolvente. 

Ella, la chica timida  que se escondía detrás de su sonrisa alegre y amable.  La que lloraba sin saber por qué y yo menos, sin entender.

Te envolvía con su magia, una magia qué no se por dónde empieza, para poder explicar mejor, yo solo la observaba cuando manteníamos largas conversaciones; cada palabra, cada gesto, era imposible no quedar como tonto mirándola. 

 Ella, la chica sencilla con sus atuendos que no encontrarías en la moda, ni en las revistas, con su rostro de piel original, sin maquillaje, no lo necesitaba, la chica difícil de conocer, pero fácil de observar.  

Ella  imperfectamente perfecta para mi, sabia como apreciar las hojas que caían de los árboles, ver el cielo para darle forma a las nubes.  La que te daba ánimos y frases de aliento, cuando era ella la que lo necesitaba.  

Ella la que amaba lo simple se enamoraba del sol, la luna y las estrellas.  No había espacio, ni tiempo, para que me amara a mi.  Perdononame por no entenderte entre tantas palabras, gestos y lágrimas. 

Quizás fui egoísta en no preguntarte “estás bien?” o “cómo te sientes hoy” pero el tiempo pasaba tan rápido a tú lado y tú cara de ternura y firme, que no me imaginaba que Morías.

Me dolió no despedirme ni que me despidieras, me mentiste al decirme que te iría de vacaciones por unas semanas. 

Espere las semanas que pasaran pero no te veía en el parque, preocupado fui a tú casa, solo me queda el recuerdo de esa mañana que toque a tu puerta para decirte: “Eres la mujer imperfectamente perfecta para mi, porque te amo”.

Pero la sorpresa me la llevé yo, cuando tus padres me dicen entre lágrimas: – Elisa ya no esta con nosotros, descansa en el mundo espiritual, quiso que su muerte fuera discreta, en silencio, para que la recordaran como fue en vida. 

 Te esperábamos a que vinieras, gracias por hacerlo, porque Elisa nos dejo este mensaje para ti.  – Yo también te amo porque eres imperfectamente perfecto para mi.