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Carlota

Son las 8 de la mañana, paso por el parque para hacer ejercicios, ahí esta Carlota, como para decir -“En la misma silla, el mismo lugar y la misma hora.”

Toda persona que llega al parque la saluda, incluyéndome.  Ahí esta ella quejándose, peleando, con una vida que lleva. Quien se sienta a conversar con ella a levantar su ánimo, se va con los ánimos por el piso; todo su malestar lo transmite, absorbiendo la buena energía y vibra de la gente.  Ya llega a un extremo de dar lastima.  Carlota  no se da cuenta que su único remedio es ella misma, si no se mueve y no actúa, no pasara nada en su vida.

He entendido que si no te mueves del mismo lugar no tendrás salidas, ni solución.  Sentarte hablar y hablar, por no decir quejarse, no sacas nada bueno, solo darás lastima, igual nadie puede hacer nada por ti, porque cada uno somos responsable de lo que vivimos y sus consecuencias, nosotros mismo conocemos de nuestro pasado, y esa son las herramientas necesarias y justas, para cambiar lo que no queremos vivir ni seguir viviendo.

…infancia

-Ves ese bosque que esta ahí, y ese gran lago. Cuando era pequeña, en la noche podía tocar las estrellas y bailar entre ellas.

-No, mama, no veo ni un bosque, ni lago, y no creo que hayas tocado las estrellas.  Lo que veo es el patio de la casa y algunos arboles, y ahora déjame tranquila que me escriben por el whatsapp.

-Así es hija, mi abuela me enseño imaginar, crear y disfrutar esos momentos de inventarse historias bonitas. A tu edad, yo veía en ese patio por las noches junto a mi abuela, un gran bosque, el reflejo de la luna era el Lago, las luciérnagas que llegaban al patio eran estrellas que hasta podíamos tocar, reíamos y bailábamos junto a ellas, creándonos un mundo, un mundo mágico, que solo ella y yo, podíamos entender. La imaginación no tiene limites ni edad.  El mundo y los minutos de tu vida, no pueden estar metidos en un celular.

Memoria de los abuelos, parte VI

-Vamos todos, que la mesa puesta esta, la abuela nos espera para hacer las hallacas ya.

-Pero si la abuela no le gusta que la ayuden.

-Es cierto, no le gusta,  pero si espera ver la familia reunida entre risas y alegrías, abrazos y canto; mientras preparamos el ponche crema, para la noche de navidad.

Tóxica?

Cuál gente tóxica?, en donde están?,

En que momento se ponen de moda las frases e imágenes,

luego ves en las redes sociales, todos por igual, publicando lo mismo.

Sin tomar conciencia de lo que publican.

No existe la gente tóxica, o quizás esa persona “tóxica”, tiene algo de usted ,

que ni usted mismo no se soporta y se refleja en esa persona.

Hay que aceptar, que cada persona es un mundo unico con defectos y virtudes.

y que hay palabras despectivas que dañan más, que una fea mirada.

Relato inspirado, por escuchar a una persona en una cafetería gritándole a otra -mejor así, vete que eres tóxica.

Eso me indigno.

Memorias de los abuelos. I parte

Ahí estaba la abuela

meciéndose en la mecedora,

silbando una canción.

Con sus ojos tiernos y temblorosos

en sus manos un jarrón,

tomando guarapo y miel

esperando los besos de sus nietos,

para despedirlos

les da su bendición .

(microrelato)