Hasta luego

-Ni volteó para decir adiós.

-Quizás porque estaba segura de su partida.

Anuncios

Calidad de compañía.

-Hola mi pana y la novia

– Terminamos, me dejo.

-y eso?

-No sé y eso que la llenaba de flores, chocolates, peluches, joyas y no bastó.

-Te faltó algo amigo, tiempo, calidad de tiempo de estar juntos la rutina mata, lo material en parte ayuda alimentar la rutina; digo yo quizás no se.

Me quedo contigo

Me quedo contigo, con la más bonita, con la que no se conforma con nada, pero termina conformándose.
Me quedo contigo, la que se acuesta peinada y se levanta despeinada.
Me quedo contigo la que habla y habla contradiciendo todo lo que escucha, pero al final de la noche da la razón.
Me quedo contigo con la inquieta, con la que quiere hacer mil cosas a la vez y siempre termina haciendo una.
Me quedo contigo con la que cuenta las estrellas, le da forma a las nubes y ve cada día el atardecer para pedir un deseo.
Me quedo contigo porque me escoges siempre, me enamoras cada día, me besas en la frente sin razón y cambias mis planes para incluir los tuyos junto a los mios.

Siempre contigo.

Cielo de algodón

estas frases se las escribí a mi abuelo cuando murió hace tres años.  Espero les guste.

Tan feliz estoy entre rostros angelicales, estrellas que no paran de brillar, mariposas van y vienen.

No hay tiempo ni oscuridad, solo paisajes de colores que no paran de flotar.
No hay sentimientos de tristezas, ni angustia, ni dolor.
Veo cielos infinitos, personas en una y otra dimensión, escaleras de caracol entre nubes de algodón.
Tantas almas conocidas entre flores, montañas, lagos, suspendidas en un cielo azúl, quizás blanco o rosa y hasta de cristal.
Hay un sin fin de cosas que no paro de admirar
Soy feliz, tan feliz que estoy entre nubes de algodón.

Imperfectamente para mi.

Ella, la chica imperfecta que quise para mi, la de mirada atrevida, envolvente. 

Ella, la chica timida  que se escondía detrás de su sonrisa alegre y amable.  La que lloraba sin saber por qué y yo menos, sin entender.

Te envolvía con su magia, una magia qué no se por dónde empieza, para poder explicar mejor, yo solo la observaba cuando manteníamos largas conversaciones; cada palabra, cada gesto, era imposible no quedar como tonto mirándola. 

 Ella, la chica sencilla con sus atuendos que no encontrarías en la moda, ni en las revistas, con su rostro de piel original, sin maquillaje, no lo necesitaba, la chica difícil de conocer, pero fácil de observar.  

Ella  imperfectamente perfecta para mi, sabia como apreciar las hojas que caían de los árboles, ver el cielo para darle forma a las nubes.  La que te daba ánimos y frases de aliento, cuando era ella la que lo necesitaba.  

Ella la que amaba lo simple se enamoraba del sol, la luna y las estrellas.  No había espacio, ni tiempo, para que me amara a mi.  Perdononame por no entenderte entre tantas palabras, gestos y lágrimas. 

Quizás fui egoísta en no preguntarte “estás bien?” o “cómo te sientes hoy” pero el tiempo pasaba tan rápido a tú lado y tú cara de ternura y firme, que no me imaginaba que Morías.

Me dolió no despedirme ni que me despidieras, me mentiste al decirme que te iría de vacaciones por unas semanas. 

Espere las semanas que pasaran pero no te veía en el parque, preocupado fui a tú casa, solo me queda el recuerdo de esa mañana que toque a tu puerta para decirte: “Eres la mujer imperfectamente perfecta para mi, porque te amo”.

Pero la sorpresa me la llevé yo, cuando tus padres me dicen entre lágrimas: – Elisa ya no esta con nosotros, descansa en el mundo espiritual, quiso que su muerte fuera discreta, en silencio, para que la recordaran como fue en vida. 

 Te esperábamos a que vinieras, gracias por hacerlo, porque Elisa nos dejo este mensaje para ti.  – Yo también te amo porque eres imperfectamente perfecto para mi.

Carta a la abuela (II parte)

Hola abuela, hoy te pienso, aquí en un rincón del piso que me tocó limpiar, es mi hora de comer, hice lentejas, no tengo ganas de comerlas, hoy no estoy de ánimos; es un día de muchas cosas en mi mente, que lucho por quitarlas, pero no se van.

Abuela, lucho por adaptarme en este país, me cuesta, pensaba cuando tú me repetias una y otra vez, “estudia para que no te quedes de mujer de servicio”, “superate para ti no para los demás”, “eres tú la que creas tú destino”.  

Tantas palabras convertidas en frases, tantos consejos que llevó de ti, pero hoy me digo: estudié, me superé, qué me dirías hoy, cuando tantas personas (como yo) salen de su país, para una calidad de vida a cuesta de lo que sea; cuelgan su título, con un mar de miedos infinitos sin saber con qué se van afrontar.  Que triste no!. 

Abuela podrán salir o huir del país añorando su idiosincrasia, con la ilusión de volver algún día. Pero mientras, yo, no me acostumbro a otras costumbres que no quiero seguir pero no queda de otra que poner otra cara, que tú no eres, sonreír y continuar.